viernes, 11 de mayo de 2007,12:32
PAUL KLEE
Münchenbuchsee, 1879-Locarno, 1940Klee es un artista de difícil catalogación. Su talento y originalidad son tan personales que no puede asignarse a ninguna tendencia clara ni a ninguna escuela determinada. Durante su ju-ventud estuvo próximo al clima intelectual del expresionismo alemán y su obra posterior se aproximó en algunos momentos a la abstracción geométrica y en otros al surrealismo.
Nació cerca de Berna, en el seno de una familia de músicos. La música fue fundamental tanto para su vida como para su obra. Se formó artísticamente en Múnich, donde estuvo vinculado al grupo Der blaue Reiter (junto con Kandinsky, Marc, Macke y Jawlensky). En Múnich, entonces uno de los más importantes centros de la vanguardia europea, comenzó su interés por la vanguardia internacional, que le llevó a realizar la obligada visita a París, donde le impresionó especialmente la obra de Delaunay. En 1914, pasó un tiempo en Túnez. Allí, la luz del Norte de África le hizo descubrir el color, que sería a partir de entonces el motivo principal de sus investigaciones artísticas.
Durante la guerra fue movilizado, pero siguió pintando (sobre todo acuarelas) dentro de un estilo luminoso y con un cierto aire expresionista. Entre 1921 y 1931 fue profesor de la Bauhaus, primero en Weimar y más tarde en Dessau. Esos fueron los años más fructíferos de su carrera artística, cuando su lenguaje pictórico se consolidó definitivamente y se produjo también el inicio de su fama. A pesar de su talante independiente, el tono constructivo de la Bauhaus se hizo notar en su obra, especialmente en el período de Dessau. En 1928 viajó a Egipto y el paisaje de ese país inspiró sus composiciones estriadas, relacionadas con su teoría de las estructuras horizontales y verticales, y provocó la incorporación de jeroglíficos e inscripciones a su pintura.
De 1931 a 1933 vivió en Düsseldorf donde trabajó como profesor de la Akademie. Tras la llegada del nazismo, y la declaración de su arte como degenerado, tuvo que abandonar Alemania y regresar a Berna donde transcurrieron los últimos años de su vida. A pesar de su pesimismo y su debilidad física, consecuencia de una grave enfermedad que se había declarado en 1935, la etapa final de su vida fue de una intensidad creadora sin precedentes. Entonces, quizá más que nunca, su obra consiguió una perfecta unidad entre su vida y su arte.
 
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viernes, 2 de marzo de 2007,12:17
JUANCHO, mi mamá, el ron y la coca - cola
 
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